La periodista dio un giro en su vida en 1999 cuando decidió internarse en un monasterio de las Benedictinas en la localidad de Rengo por dos años. Luego volvió a ejercer en medios de comunicación, pero no por mucho tiempo, sus ganas de ayudar la hicieron radicarse en Rengo donde se convirtió en voluntaria de un centro del Hogar de Cristo.

«Al poco andar me di cuenta que sobre todo en el invierno las personas salían a las 8 de la mañana y volvían a las 6 de tarde y ahí empecé a recibir a albergar a los mismos usuarios del Hogar de Cristo para que no estuvieran en la calle con hambre y con frío», explica Francisca sobre los inicios de la Fundación.

«Ser un Camiseteado es entregarse al otro y darse cuenta que en esa entrega uno se encuentra a uno mismo», dice Francisca.

Conoce la historia de Fundación Todos Uno.

Este joven ingeniero comercial dio vida a esta organización que transforma desechos en recursos, llevando residuos orgánicos en ayuda de crianceros y sus animales que se han visto fuertemente afectados por la falta
de forraje. Asimismo trabajan por educar y crear conciencia en torno a la economía circular.

“A 50 minutos de Santiago la gente lo estaba pasando mal y yo no me podía quedar con las manos cruzadas”, dijo Cristóbal.

Desde 2019 la Fundación Realimentos promueve generar una economía circular a través de la reutilización de alimentos y desperdicios orgánicos.

Un paseo en bicicleta que se transformó en el motor de una idea transformadora, Cristóbal Meriño observó unos animales cerca de una casa, les dio de comer las cáscaras de un plátano y lo que le quedaba de una manzana y reflexionó: “¿Qué pasaría si saco todos los residuos de Santiago y los reparto en las localidades que necesiten estos alimentos?”.

«El apoyo inicial fue escaso, pero siempre tuve la convicción de que el futuro es la circularidad de las cosas», explica este camiseteado.

Realimentos ha logrado crear nexos con las comunas de Las Condes y San José de Maipo, en la Región Metropolitana, y Licantén, en la Región del Maule. Además, estableció acuerdos con diferentes entidades como la Feria de “Lo Valledor”.

Desde que era pequeño, Benjamín siempre tuvo alma de explorador. Recorrió distintas
lugares de Chile, y su amor por las ciencias y la naturaleza lo llevó a estudiar biología.
Con sólo 18 años fundó Motum, una organización que busca incentivar a jóvenes a cambiar
el mundo y ayudarlos en sus emprendimientos a través de la enseñanza de habilidades
y espacios de interacción.

Benjamín Cofré Yáñez, alumno de Biología UdeC: Aportando a una sociedad más  inclusiva – DRI

Cuando sólo tenía 11 años, Benjamín Cofré decidió adentrarse en el mundo de las ciencias. Fue así, que durante su etapa escolar comenzó a participar en distintas actividades científicas que lo llevaron a conocer diversos
parques nacionales hasta lugares tan remotos como las Islas Shetland del Sur. Una pasión que perdura hasta el día de hoy y que, a sus 19 años, lo llevó a estudiar Biología en la Universidad de Concepción.

Además de su faceta de explorador, Benjamín siempre quiso poder aportar al mundo y generar un cambio. Desde pequeño se involucró en los voluntariados de la Cruz Roja y otras organizaciones, experiencias que encendieron un fuego interior en él y lo llevaron a tomar la acción en sus manos. Si los jóvenes son el futuro, ¿por qué no el presente? Esa pregunta marcó para siempre a Benjamín y sus amigos. Una pregunta que fue el motor de su emprendimiento que cada día suma más jóvenes a sus filas. Para lograr sus metas, Motum se basa en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y en tres pilares fundamentales: impactar, esto desde la ayuda a organizaciones que van desde diseños estratégicos hasta asesorías de sostenibilidad; crear espacios de encuentro, donde el conocimiento fluya desde el cuerpo y la mente; y la producción integral, que
busca hacer realidad los proyectos que reciben.

Revisa su historia

La primera cuarentena del 2020 fue trascendental para un grupo de amigos que pensó que los niños no podían perder el año de clases sin aprender a leer, fue así como nació Letra Libre, fundación que tiene como misión conectar a tutores voluntarios con estudiantes de primero y segundo básico.

El proyecto, surgido durante la primera cuarentena del 2020, ya ha ayudado a más de 1.700 niños y niñas en 50 establecimientos de seis regiones del país.El proceso de apoyo a cada niño es simple. Los tutores y tutoras postulan y se capacitan, luego son asignados a un colegio y a un niño o niña a quien acompañan cada semana por una hora. El compromiso de cada tutor o tutora es por un semestre.

Te invitamos a ver su historia

Sophie Traeger es la fundadora de «A la quimio con mi simio», un equipo de acompañamiento para niños que están cursando quimioterapia y que ha significado un gran apoyo para los pequeños pacientes.

En 2016 esta buena ciudadana se comprometió a través del emprendimiento social Jungle Studio, para ayudar y entregar bienestar a niños que están en tratamiento de cáncer.

Hace 6a años comenzó la iniciativa, como el proyecto de título de Sophie en Diseño Gráfico en la Universidad del Desarrollo.

Motivada por una experiencia cercana, esta Camiseteada pensó cómo podía ayudar a niños sobre todo por lo díficil que es para muchos padres y equipos médicos explicarles los procedimientos, su enfermedad y el tratamiento.

Así nació este kit: una mochila que contiene un libro que les explica el tratamiento, los efectos secundarios, un libro para colorear, una ruleta de emociones y un instructivo para los padres. Además del simio de peluche, que se ha transformado en el compañero más fiel de muchos niños como Colomba.

Conoce la historia de Sophie

Isidora tiene 16 años, es activista y ha representado a Chile ante organismos como Naciones Unidas. Hace algunos años fundó Encuentra tu Lugar, plataforma que ayuda a encontrar espacios adecuados para personas con discapacidad. Isidora creó esta iniciativa desde su propia experiencia, ya que al nacer sufrió una parálisis cerebral y una diplejía espástica que afectó su motricidad.

Isidora es parte del colectivo Tremendas, ha sido destacada por Mujeres Bacanas. Además es consejera de Tenemos que hablar de Chile.

Te invitamos a conocer su historia.

Noemí Manríquez tiene 14 años, vive en piedra azul, muy cerca de Puerto Montt. Desde temprana edad se interesó por la limpieza de las playas y bosques de su región, logrando que que a su trabajo solitario se le sumaran los cursos de su escuela, juntas de vecinos, empresas de reciclaje. En 2019 para la cop25 que iba a realizar nuestro país, y que finalmente se hizo enEspaña, el Ministerio de Medio Ambiente eligió a niños destacados en su acción por cuidar el planeta.

En 2019 Noemí fue seleccionada como niña planeta de la región de Los Lagos, por su proyecto de eco ladrillos rellenos con los desperdicios juntados en su limpieza de las playas y
bosques.

Noemí se ha tomado en serio su función de niña planeta, liderando acciones directas en limpieza, creando conciencia en las personas para el cuidado del planeta. con esto ha tenido que sacrificar cosas que hacen las chicas y chicos a su edad. Para esta joven ciudadana, lo fundamental es que la educación ambiental debe llegar a todos para que tomen conciencia de lo importante que es cuidar al medio ambiente. este mensaje debe basarse en el amor por el planeta.

Desde los 14 años esta joven decidió comprometerse a través de campañas solidarias que iban en ayuda de madres vulnerables. Recolectando artículos de aseo, ropa y juguetes.

Constanza Moreira una joven ciudadana que desde los 14 años decidió comprometerse ayudando a madres vulnerables recolectando alimentos, artículos de aseo para apoyarlas, con solo 16 años es una camiseteada que se motivó ayudando de manera solidaria a otros inspirando a otros a sumarse a su causa.

Hoy a través de su fundación @teloregalo.mama entrega ropa de bebé y canastas de alimentos a mamás que no cuentan con los recursos para poder sostener económicamente a sus hijos. ¡Todo un ejemplo!

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Bajo el lema «Reutilizando y ayudando con corazón: Si lo necesitas, te lo damos»

Constanza a movilizado a miles de personas con el corazón.

Celia comenzó a preparar almuerzos para las personas de la tercera edad en Las Cruces  que veía a diario abandonadas por sus familias. Esto se vio agravado con la llegada de la pandemia y las restricciones sanitarias en 2020.

Esta buena ciudadana comenzó haciendo  40 almuerzos, pero a las pocas semanas superó los 100. 

Hoy tiene un espacio en un club deportivo local, en donde preparan alrededor de 150 almuerzos, martes y jueves, los fines de semana reparten desayunos y  pan, que también preparan en su amasandería solidaria.

«Muchas veces amanezco sin fuerza, pero solo me basta pensar en decir: Tengo que ir porque no pueden quedar todas esas personas sin comer. Al tiro me motivo y me levanto»,dice Celia Ramírez. «Celia es una camiseteada porque lo que hace,  lo hace bien y  con amor. Lo hace por la gente que necesita. Eso es lo mejor», dicen sus colaboradores. 

Su esposo, algunos colaboradores incondicionales, son los que acompañan a esta camiseteada en su misión, los  que están a su lado, para seguir con esta obra.

Celia asegura  que la pandemia puede pasar, pero el hambre y el abandono de los adultos mayores seguirá, así que no puede bajar los brazos.

Para colaborar con el comedor puedes seguirlos en sus redes sociales.

Te invitamos a conocer su historia

A través de un emprendimiento de moda circular, Pagana busca crear ropa a partir de jeans que ya no están en uso.

Estas mujeres camieteadas buscan crear impacto social, entregando empleo a mujeres dueñas de casa y necesitan generar ingresos. Con la técnica del upcycling fabrican cada prenda, en donde cada producto es distinto de otro, puedes encontrar un código QR para conocer la historia de la mujer que la hizo.

«Pagana comenzó a comienzos del 2020 con la idea de crear un proyecto de emprendimiento con foco social que pudiera generar un impacto en las mujeres que viven en campamentos», explica Isidora

«Cuando llegó Pagana a mi estaba pasando por una situación complicada. No me habían recibido en una pega, siempre me discriminaban por el hecho de vivir en campamento y no creían en lo que hacía que era coser», comenta Macarena Puga, miembro del equipo.

«Hay una discriminación importante por vivir en un campamento. A muchas de ellas las han rechazado por no tener una dirección que dar», resalta Sofia.

Moda circular

La moda circular tiene como objetivo reducir, reciclar y reusar para lograr el menor impacto en el medio ambiente. La industria de la moda es la segunda más contaminante del planeta según la Organización de las Naciones Unidas

Para conocer más acerca de su historia revisa sus redes sociales.