La defensa de la Universidad de Chile, que se robó las miradas en Tokio 2020, recibió el título honorífico por parte de Camiseteados, iniciativa que cada año visibiliza a ciudadanos ejemplares a lo largo del territorio.
El rol que ha cumplido, dentro y fuera de las canchas, motivando a niñas, jóvenes y mujeres a confiar en sí mismas y abrirse espacios en áreas muchas veces dominadas por hombres. Esa fue la principal razón que llevó a la seleccionada nacional de fútbol, Carla Guerrero, a ser reconocida como Camiseteado Honorario 2021. El título fue otorgado por Camiseteados, fundación que cada año busca y destaca a héroes anónimos que, de norte a sur, trabajan desinteresadamente por ser un aporte a la sociedad, sin importar lo adversas que puedan ser las condiciones.
Guerrero, apodada por sus compañeras como “la jefa” por su fortaleza y resiliencia, obtuvo la distinción en un acto que contó con la participación telemática de la Ministra de Desarrollo Social, Karla Rubilar, la directora de Camiseteados, Karen Rauch y el Dr. Sebastián Ugarte, quien fue el encargado de traspasarle el título que él ostentó en 2020. “Este reconocimiento no es tan sólo mío, sino que de muchos. Me siento muy contenta, porque creo que represento a muchas mujeres, de esfuerzo, de trabajo, de perseverancia”, aseguró Guerrero que obtuvo un galardón que es fruto del trabajo del escultor y Premio Nacional de Artes Plásticas 2021, Francisco Gazitúa.
Esta columna fue publicada en Radio Universidad de Chile
El mundo está lleno de problemas y hay muchos ciudadanos que trabajan, en todo Chile, para resolverlos.
En los territorios más difíciles para el Estado y para las ONGs, los ciudadanos están venciendo a la adversidad, buscando luz en espacios que parecieran ser oscuros. Iluminan, aportan, su compromiso y perseverancia transforman esas comunidades, poniéndoles alma y rostros. En cada rincón de Chile hay agentes de cambio inspirando, porque nuestro anhelo y esperanza de un mundo mejor, en ese en el que caminamos juntos venciendo nuestros miedos y dificultades, aún no termina.
Pero, ¿cómo lo hacen? ¿Qué tienen en común estos hombres y mujeres que los hace extraordinarios y dignos de admiración? Además de resiliencia, perseverancia, solidaridad y empatía…
La creencia y una voluntad absoluta en que comienzan siempre por escuchar a otros y a su comunidad, porque saben que si no avanzamos en colectivo, los cambios no existen, pero también saben leer las necesidades de su entorno porque hablan desde su vereda y no de otra prestada, buscan en lo colectivo las respuesta y es ahí donde el cambio implosiona y transforma su realidad. Escucharnos, comprendernos comienza por el diálogo, por sobre todas las cosas. Luego, viene todo lo demás. Lo saben.
Estamos llenos de obviedades, todos sabemos lo que es correcto, nos parece de sentido común. Lo promovemos, lo aclamamos, pero llega un momento en que pareciera existir un abismo en el que las buenas intenciones de un lado y del otro, chocan, y caen a un pozo sin fondo de entropía, confusión y ruido, en el que nos dejamos de entender, nos olvidamos que somos co-responsables de comprendernos y perdemos todo, hasta el sentido común.
En todas las conversaciones, de izquierda a derecha, de centro y de los que están fuera del sistema, se repite el mismo anhelo, escrito con distintas letras, colores y formas, todos estamos de acuerdo en que queremos habitar un mejor país. Pero no somos capaces de ponernos de acuerdo. Nos olvidamos de lo que parece obvio. Pero los buenos ciudadanos saben que en lo primero que están de acuerdo los ciudadanos, es que nos necesitamos para alcanzar el mundo que soñamos: más humano, amable, sostenible y desarrollado. Y para eso debemos donarnos, abrirnos y escucharnos, también conversar.
El segundo principio es que NO tenemos que estar de acuerdo en todo, pero si tenemos que estar de acuerdo en que vamos a respetar que el otro piense distinto, y que pese a eso, vamos a acordar la voluntad de construir entre ambas visiones un espacio seguro en donde todas las visiones se junten y podamos resolver el problema.
Todos tenemos el mismo propósito, sólo que llevamos mochilas cargadas de ideas distintas, pero que deben aprender a cohabitar el mismo espacio. Sigue pareciendo obvio y hasta de sentido común.
Los buenos ciudadanos de los distintos territorios de Chile, han aplicado estos principios, se han empoderado cansados de que los políticos, gobiernos y los teóricos, no logren alcanzar los acuerdos de diálogos mínimos para garantizar un espacio seguro, constructivo y de cambio positivo.
Si tomamos lo mejor de una, lo más innovador de otra, lo más esperanzador, lo más obvio es que lo más disruptivo que puede suceder es que terminemos sintiendo empatía y compasión por ese otro par improbable, y que por una vez juntos habitemos el país que soñamos. ¿Es tan obvio?
Es hora de decidir cargar nuestras mochilas con los aprendizajes de los ciudadanos de base, y es ahí donde recién podremos ponernos la verdadera camiseta de Chile, la roja de la Calle, dejando estas barreras pre aprendidas y empezando a caminar como verdaderos ciudadanos.
Desde este lunes 09 de agosto con motivo del mes de la solidaridad estrenaremos una serie de conversaciones con buenos ejemplos de ciudadanos de Chile que se han comprometido a través de causas, iniciativas, fundaciones que impactan positivamente en los distintos territorios del país.
«Estamos felices de poder contar historias de grandes ciudadanos que representan la fuerza, la garra y el alma de Chile», expresó Karen Rauch, Directora de Camiseteados.
Durante todo agosto a través de la plataforma de streaming musical Spotify estarán disponibles las entrevistas de Francisca Silva, Carolina Fernández, Deidamia Muñoz, Ramiro Bahamonde, Jaime Maturana, entre otros Camiseteados.
En el mes de la solidaridad le preguntamos a los ganadores de Camiseteados acerca de su compromiso y el significado de ser un buen ciudadano para ellos.
¿Somos solidarios los chilenos? Esta es una pregunta recurrente, que aparece cada cierto tiempo, dando paso incluso a múltiples estudios. Algunos de ellos aseguran que el 30% de nosotros nos atribuimos ese adjetivo. Otros, más vinculados a la contingencia, afirman que las acciones de solidaridad se incrementaron a raíz de la pandemia. Lo cierto es que, más allá de las cifras, nosotros podemos asegurar en base a la experiencia que sí lo somos. Desde Camiseteados llevamos cinco años recorriendo el país para encontrar y visibilizar a esos agentes de cambio que trabajan en silencio y desinteresadamente para impactar positivamente su comunidad. De más de 25 mil casos, hemos premiado a 40, representando en ellos lo que nos debiera definir como país. Somos el reflejo de lo que vemos y por eso este año seguiremos trabajando para destacar a esos ciudadanos inspiradores que con pequeños y grandes proyectos cambian la vida de otros, nos hacen sentir orgullo y nos motivan a ser mejores. Confiamos en que más allá de los estudios o lo que creamos, ese es el camino. Despertar la solidaridad que vive en cada uno a través de buenos ejemplos nos llevará a construir juntos un país mejor, haciendo que la solidaridad se extienda mucho más que un mes y que termine siendo el norte de todo nuestro desarrollo. Karen Rauch, directora de Camiseteados.
En un año donde todos los ciudadanos fuimos puestos a prueba con nuestro compromiso colectivo, en el que la unidad por sobre lo individual fue lo fundamental, vimos cómo los ciudadanos de Chile se pusieron la camiseta aún más fuerte.
Con la convicción de que ser un aporte ciudadano es una decisión, pero sobre todo es un compromiso.Decidimos multiplicar las historias, queríamos inspirar a Chile para volver a conocernos, pero también para reconocernos en las historias de resiliencia e impacto positivo de cada uno de estos grandes ejemplos de buenos ciudadanos.
Comenzamos un nuevo camino con Camiseteados por Chile, hoy nos convertimos en una causa que busca inspirar a más chilenos a tomar acción porque nuestro compromiso es multiplicar los buenos ejemplos, que reflejan de nuestro patrimonio cívico cultural.
Creemos que el futuro de Chile y del mundo debe ser sostenible, desde lo humano, lo social en armonía con el medio ambiente y en colaboración entre todos los sectores que conforman nuestro desarrollo.
Vemos a los ciudadanos que articulan desde la empatía y la solidaridad, como un motor de transformación positiva.Confiamos en que el futuro será más sostenible, si es que tenemos más camiseteados
Objetivo: Entregar herramientas a madres con hijos en rehabilitación
EN LOS OJOS DE MI MADRE, PROGRAMA QUE APOYA Y ORIENTA A MADRES CON HIJOS EN REHABILITACIÓN POR DROGAS
Mientras Elías Jara estaba internado en un centro de rehabilitación de drogas en Antofagasta se dio cuenta de algo: la culpa que sentían las madres al visitar a sus hijos en el proceso de rehabilitación. En los ojos de mi madre son una serie de talleres que buscan que estas madres se empoderen y sean un apoyo real para un hijo con problemas de drogas y para toda la familia. Este trabajo se transforma en una terapia integral para el entorno de la persona en rehabilitación. De profesión soldador, Elías partió solo a Antofagasta (desde Santiago) para dejar las drogas. Actualmente se dedica tiempo completo al proyecto y ha recibido el apoyo de organizaciones de la zona para poder ejecutar el proyecto en sus fases tempranas.
Objetivo: Preservar cultura y valores del pueblo mapuche en la infancia.
PICHI NEWEN, TALLERES CULTURALES PARA PRESERVAR LA IDENTIDAD MAPUCHE EN LA REGIÓN DE LA ARAUCANÍA Onésima ha sufrido varios episodios de discriminación en su vida, sobre todo por tener descendencia mapuche. De esos momentos agrios, Onésima vio una oportunidad para rescatar, preservar y educar acerca de la cultural mapuche. De esa manera comenzó a hacer talleres en pequeñas escuelas de zona con la metodología ancestral: la oralidad. Su trabajo es voluntario y ha sido invitada a exponerlo en distintas instancias, en la zona, en el país y también en el extranjero. Su labor ha causado impacto, al nivel que en 2014 fue escogida como una de las 100 jóvenes líderes, ranking elaborado por la revista Sábado (El Mercurio) y la Universidad Adolfo Ibáñez. “La guardiana de la cultura Mapuche”, la titularon.
Objetivo: Entregar a niños de la localidad un espacio de vínculo con las estrellas.
OBSERVATORIO ECOLÓGICO INFANTIL, OBSERVATORIO EDUCATIVO CONSTRUIDO POR NIÑOS EN LA LOCALIDAD DE CACHIYUYO
En la frontera sur del Desierto de Atacama se ubica Cachiyuyo, una localidad de 220 personas. Muy cerca de esa zona, también se ubican algunos de los proyecto astronómicos más importantes del mundo. Y también está el Observatorio ecológico Infantil construido por los 13 alumnos que asisten a la escuela rural del lugar. Este proyecto, liderado por Augusto Plaza, beneficia a toda la localidad con un fuerte componente educativo, de perseverancia, de unión. El 90% de la construcción es de arena, componente abundante en del desierto y, además, servirá como la carta de presentación del “súper adobe” de Cachiyuyo.